03 mayo 2014

Sábados para pensar #1

En mi afán divulgativo, lanzo una nueva iniciativa para los fines de semana. Una lectura o artículo sobre la crianza respetuosa, porteo, colecho, lactancia materna… y  todos los temas relacionados que os interesen. Me encantará recibir propuestas vuestras. 

La asociación Red Canguro invita a leer una serie de documentos y artículos en relación con el porteo. He elegido La importancia de la fase “en brazos”, por Jean Liedloff.

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La fase “en brazos” también es conocida como la “exterogestación”; seguro que os suena el dicho: “9 meses dentro, 9 meses fuera”. Y es que esta fase engloba des del nacimiento hasta que le bebé es capaz de desplazarse por sí mismo (arrastre, gateo, caminar) y de esta manera  poder volver al cuidador cuando así lo necesite. 

En nuestra cultura nos puede parecer que tanto bebé como madre (o padre), estarán más cómodos si éste duerme en una cuna o cochecito. “Pobrecito ahí dentro de la mochila no podrá dormirse” ¿Os suena esta frase? Sin embargo luego mueven el carro arriba y abajo porque el movimiento les calma, sin comentarios. 



El texto refiere niños más calmados y con menos reflujo. Personalmente no creo que sea por llevar al bebé en un fular, que puede que también, pero si tienes en niño literalmente pegado a ti, puedes atender antes a sus necesidades que si tienes que esperar a escucharlo llorar por el transistor. Si que la posición, obviamente, ayuda a la expulsión de gases.

Los bebés, TODOS los bebés nacen programados para reclamar cuidados, y su manera de hacerlo es llorando. Cuestionamos a nuestros instintos a la hora de atender a nuestros porque culturalmente nos han dicho que los bebés se acostumbran a los brazos. 

Es absurdo dejar llorar a un recién nacido para que sepa quién manda. Su capacidad de raciocinio no está a ese nivel y al hacerlo pone en duda la nuestra. 

En el texto, Jean Liedloff, expone dos ventajas sobre llevar a los bebés:

  • Ofrecerle la posibilidad de enriquecerse des de bien pequeño de las diferentes experiencias que vive pasivamente el bebé, des de la seguridad que le brinda el porteador. En contra de pasar horas tumbados observando un móvil, techo o cielo. 
  • Proveer a los bebés de un mecanismo de descarga de energía hasta que no son capaces de hacerlo por sí mismos. El contacto constante con una persona activa proporcionaría al bebé ese cable a tierra de descarga. Tu puedes reír, saltar, correr, caminar, dar un fuerte abrazo… ¿Qué puede hacer un recién nacido para exteriorizar sus sentimientos? Sí, eso, llorar. Pero está en tus manos ofrecerle otras posibilidades. 





Recordad que lo somos todo para ellos. 

Feliz porteo!

Noelia. 

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